

Más común de lo que te imaginas.
Cúbrelo con tus labios. No…, no…, despacio. Apenas acarícialo. Seguro sabes cómo. Así: dulce, fiel, suave, con calma. Es un secreto que te penetra con ritmo de rezo y lo atesoras silenciosa; con los ojos mirando al cielo, mirando mis ojos compasivos desbordantes de éxtasis. Me gustas. Me desvaneces. Sí, así. No pares, no reprimas, no aceleres. Mírame. Necesito que me mires. Deja que tu rezo sepulcral mantenga la fuerza. No pares, no reprimas, no degustes. Goza mi dureza, goza mis jadeos. La posesión es mutua. Mis dedos te coronan con punzante dolor. Es la revelación. Abre más los ojos. Siente mi luz, acaricia mi luz. No pares, no ansíes, no desbordes, no…, no…, no...
Parafraseando el título de Shakespeare.
Sus labios eran de LSD y sus ojos de oxidiana.
Sus ojos eran de locura o de desesperación de mí, de antesala de mí.
Su figura era un cuerpo incandescente parecido al que Borges describe en el Aleph.
Su voz era mi falta, mi desvelo.
Su cabello era un concierto de caireles: desencuentro de fantasmas, encuentro de desahuciados.
Su piel, su cuerpo suave, su tez, las margaritas.
La amé (¿me amó?; creo que no tiene importancia).
La amé en una tarde de verano y después se entrego a su silencio
(de espasmo, de desolación, de miedo, de impresión de infinito) empapada en sangre, en sudor, embarrada de llanto...
Salí caminando. Sólo fue un desvelo.
En una tarde de verano jamás la encontré.
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* Comprendo a la perfección el concepto de la página. Una disculpa si no alcanzo a llenar las expectativas.
** Nota: Descubrí que al publicar el poema, por el formato del bluff, algunas de las líneas se cortan. Hago las aclaraciones pertinentes: la 3a y la 4a línea son realmente 1, la 3a.
La sexta línea debe leerse así: "Su cabello era un concierto de caireles: desencuentro de fantasmas, encuentro de desahuciados."
Las líneas 11 y 12 son realmente una sola.
Eso es todo.
Y en cuanto a las mujeres se refiere:
Estos resultados, llevaron a Kinsey a confeccionar la Escala de Kinsey sobre la heterosexualidad-homosexualidad, donde el grado 0 manifestaba una heterosexualidad completa sin ambajes y el 6 una homosexualidad exclusiva y dominante. Aun así, su estudio demuestra que la mayoría de las personas se encontraban dentro del número 1 o 2 en su escala. Las conclusiones que se extraen de la obra de Kinsey difieren radicalmente la apreciación de la homosexualidad como fenónemo minoritario: la mitad de los varones de la muestra estudiada habían tenido al menos una experiencia homosexual (a nivel físico o de fantasía), aunque era muy frecuente que hubieran tenido más de una, o incluso una vida homosexual exclusiva (4%).
¿Qué tal, eh? Pues he aquí la encuesta para estos días.